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  • CRÓNICA | FUNDACIÓN LA LUZ, 30 AÑOS CON LAS PUERTAS ABIERTAS A LA VIDA.

    Por: Efraín Marino Presidente de Corprensa Colombia @efrainmarinojr | @corprensacol La luz no irrumpe de golpe, no llega como un relámpago, la luz, cuando es verdadera, aparece primero como una duda tímida, como una rendija en medio de la noche, así ha sido durante 30 años la historia de la Fundación La Luz, una obstinación silenciosa por encender una vela donde otros solo aprendieron a convivir con la sombra, tres décadas con las puertas abiertas a la vida. El salón principal de la Cámara de Comercio de Bogotá estaba lleno, pero el verdadero auditorio era otro, estaba hecho de ausencias, de batallas libradas a puerta cerrada, de nombres que un día se perdieron y luego regresaron. Treinta años no caben en un acto protocolario, caben, apenas, en los ojos y corazones de quienes entendieron que tocar fondo también puede ser el inicio de algo. Los graduados caminaron vestidos de estricto blanco y negro, como si el smoking resumiera su historia, la lucha permanente entre la luz y las tinieblas, no desfilaron solos, sentados en primera fila estaban sus compañeros, los que aún permanecen en tratamiento, recordando que nadie sale de la oscuridad empujando a otros hacia ella, avanzaron despacio, con la solemnidad de quien ha aprendido que cada paso cuenta, porque vencer una adicción no es una carrera, es una vigilia. Cuando uno de ellos tomó el micrófono, el silencio se volvió espeso, su voz no tembló por debilidad, sino por memoria, pidió perdón a su familia, a sus amigos y a la sociedad, habló de noches largas, de decisiones equivocadas, de una guerra interna donde el enemigo tenía su propio nombre, habló de caídas sin testigos y de mañanas sin esperanza, y entonces ocurrió algo simple y devastador, el auditorio entendió, no desde la razón, sino desde la piel. Las familias lloraron sin pudor, no eran lágrimas de tristeza, sino de alivio, lloraban porque el miedo había cedido terreno, porque el teléfono ya no sonaba de madrugada, porque el abrazo había regresado a casa, en esos aplausos no había celebración, había gratitud y esperanza. En ese escenario, Álvaro Alfonso Enciso, el fundador y visionario, no hablaba como director, sino como líder. Treinta años sosteniendo una luz cansa, pero su familia y su equipo de colaboradores le han ayudado a mantener los brazos firmes. La Fundación La Luz no promete milagros, promete compañía, no ofrece atajos, ofrece constancia. Enseña que la recuperación no es un acto heroico, sino una suma de pequeños actos valientes repetidos todos los días. En medio de la solemne ceremonia, llena de personalidades públicas y de la farándula nacional que se unían a esta celebración, llegó el reconocimiento del Concejo de Bogotá, la Orden José Acevedo y Gómez, brilló como un símbolo institucional, pero el verdadero galardón estaba abajo, sentado, de pie, respirando, estaba en los más de 60 graduados que entendieron que la oscuridad no se derrota con fuerza, sino con persistencia. Esa noche quedó claro que la adicción es una sombra paciente, pero la luz también lo es, la oscuridad espera el descuido, la luz espera la decisión, y cuando alguien decide encenderla, aunque sea con manos temblorosas, las tinieblas retroceden, no desaparecen, pero aprenden a obedecer. Treinta años después, la Fundación La Luz sigue haciendo lo mismo: recordarle a la noche que no es eterna, y a quienes caminan dentro de ella, que siempre, incluso en el peor momento, cuando el cielo está lleno de nubes negras y tormentosas, muy por encima de ellas esta la fe, la esperanza y el amor de una familia que viene con las puertas abiertas a la vida, llamada Fundación La Luz.

  • LA SEGUNDA VUELTA: UNA ALIANZA POR MIEDO, NO POR PAIS.

    Por Efraín Marino – Especial para Corprensa Colombia @efrainmarinojr Las encuestas más recientes —incluidas las mediciones de noviembre publicadas por firmas nacionales— no han despejado el panorama: lo han tensionado. No describen un país en búsqueda de un proyecto común, sino uno atrapado en rechazos acumulados y desconfianzas que se vuelven identidad política. Todo indica que la segunda vuelta presidencial será el escenario decisivo de 2026. Y también el espejo crudo de nuestra democracia: una contienda donde la unidad no nacerá de las ideas, sino del miedo; no de coincidencias, sino de la necesidad de frenar al adversario. La derecha y la centroderecha, hoy dispersas en liderazgos que compiten más por visibilidad que por visión, sólo encontrarán convergencia cuando la matemática electoral las obligue. Es un patrón repetido: ya ocurrió en las consultas y primarias del último ciclo presidencial. Si uno de sus candidatos alcanza el balotaje, la coalición no surgirá de un acuerdo programático, sino de un impulso defensivo para impedir un nuevo triunfo de la izquierda. Y del otro lado la ecuación será idéntica. La izquierda se unirá, no porque exista armonía interna, sino porque el riesgo de un retorno opositor suele ser más movilizador que cualquier agenda. Así funciona nuestra política. La segunda vuelta se convertirá en un pacto de temores cruzados: “todos contra” la izquierda o “todos contra” la derecha. Pero casi nunca “todos por” el país. En medio de ese forcejeo predecible, hay un actor al que ambos bloques siguen subestimando: el voto indeciso, el elector desilusionado del actual gobierno, el joven que oscila entre la rabia y la apatía y el ciudadano que jamás ha votado. Ese voto silencioso —movible, impredecible y crítico— no aparece con nitidez en las encuestas, pero tiene la capacidad de definir una elección en cuestión de horas. La juventud vota por causas, no por estructuras. Los desencantados del gobierno miran a la oposición con la misma desconfianza con la que votaron hace cuatro años. Y quienes nunca han participado suelen convertirse, cuando despiertan, en la fuerza más disruptiva del tablero electoral. Ignorar esa franja no es un error técnico: es un error histórico. Mientras la derecha y la izquierda se preparan para medir fuerzas en los extremos, olvidan que la contienda podría resolverse en un territorio que no dominan: el del desencanto. Ese espacio donde el discurso político pierde credibilidad y la ciudadanía empieza a evaluar a los candidatos no por lo que prometen, sino por lo que callan. Si no logran hablarle a esa Colombia silenciosa —harta de la retórica y agotada de los mismos nombres—, la segunda vuelta será apenas una suma de adhesiones tardías y acuerdos de supervivencia. Una alianza del miedo, no un pacto de país. Y entonces aparece la pregunta que sobrevuela el ambiente político, pero nadie se atreve a formular en voz alta: ¿Qué ocurrirá el día en que ese electorado huérfano, desencantado y subestimado decida romper el guion?. Ese día —y no la segunda vuelta— Colombia descubrirá quién sostiene realmente el destino del país entre sus manos.

  • EL TIGRE NO ES COMO LO PINTAN.

    EDITORIAL Por: Efraín Marino @efrainmarinojr @corprensacol En Colombia, la política es una selva que cambia de humor sin previo aviso, un territorio áspero, lleno de senderos que se bifurcan, donde los liderazgos suelen desgastarse incluso antes de nacer; En esa espesura, donde cada elección parece escrita por un animal distinto, comenzó a tomar forma la figura de Abelardo de la Espriella: un actor político que irrumpe sin pedir permiso y que, para bien o para mal, obliga a mirar. Intentaron describirlo con los clichés de siempre: radical, provocador, excesivo, pero la tinta con la que lo dibujaron nunca coincidió con el trazo real; “El tigre”, como suele ocurrir con los animales que se saben observados, decidió mostrarse a su manera, y ese gesto, de por sí disruptivo, abrió una grieta en el mapa político colombiano. Durante años, el abstencionismo fue el gran protagonista invisible de las elecciones, una multitud silenciosa que caminaba entre nosotros sin dejar huella en las urnas, gente cansada, incrédula, harta de frases programadas, convencida de que votar era apenas un acto protocolario sin consecuencias reales. Ese sector, históricamente inmóvil, empezó a reaccionar; No en masa, no con devociones, sino con una curiosidad que se respira en comentarios, métricas y conversaciones privadas, algo en el tono de De la Espriella –su franqueza sin pretensiones pedagógicas, su incomodidad deliberada– comenzó a despertar a quienes habían renunciado a participar, y cuando el abstencionista se mueve, el país entero se desplaza. La otra señal proviene de los jóvenes, una generación que aprendió a leer la política como un ejercicio de sospecha constante, crecieron viendo discursos que prometían renovación mientras repetían fórmulas desgastadas; en ellos, la paciencia es corta y la memoria es larga. En este público, De la Espriella despierta una mezcla difícil de clasificar: no fascinación, no idolatría, pero sí una especie de atención alerta, no lo ven como un salvador; lo leen como una anomalía en un sistema que siempre presenta las mismas caras; “El tigre” no intenta parecer cercano, y esa falta de artificio es, paradójicamente, lo que lo acerca, porque esta generación no quiere sermones: quiere claridad, y la claridad, aunque duela, siempre encuentra oído. Pero ningún tigre avanza solo, fuera del ruido, el verdadero obstáculo no está en los adversarios externos sino en los aliados potenciales: una derecha fragmentada, presa de cálculos individuales, viejas rencillas y ansias de protagonismo, un ecosistema donde abundan los liderazgos, pero escasea la visión compartida; como decía mi abuela “Mucho Cacique y poco Indio”. Si De la Espriella quiere llegar más lejos, tendrá que enfrentar esa prueba que tumba más campañas que los escándalos: ordenar la manada, reunir lo que lleva años disperso, hacer que los egos bajen el tono y que las ambiciones individuales no se conviertan en trampas, la primera vuelta solo es posible si la manada entiende que la división no es pluralidad: es derrota anticipada, y en esa batalla, la política revela su verdadero rostro: no gana el más fuerte, sino el que consigue que los otros dejen de pelear por un instante. Mientras tanto, los indicadores digitales –hoy más reveladores que cualquier plaza pública– muestran un crecimiento que no depende de maquinaria, sino de algo más difícil de producir: atención espontánea, conversaciones nuevas, seguidores que nunca habían opinado sobre política, jóvenes que encuentran un punto de fuga donde antes solo veían paredes, nadie puede afirmar hacia dónde se moverá ese impulso, pero su existencia ya reordena el terreno, y en política, lo que reordena incomoda. De la Espriella es un fenómeno en proceso, no un retrato final, un actor que crece en los márgenes donde la política suele hacer ruido pero no cambiar; su avance no depende de discursos heroicos ni de campañas tradicionales, sino de su capacidad para convocar sin fracturar y para resistir la tentación del solista. “El tigre no es como lo pintan”, ni como quieren pintarlo, es simplemente la figura que aparece cuando el país se cansa de reconocerse en las mismas sombras, y si logra que la manada deje de morderse entre sí, podría convertir lo improbable en posible.

  • EL SECTOR DE BARES CRECE LENTAMENTE TRAS LA PANDEMIA.

    ● El sector de bares en Colombia muestra una leve recuperación económica y una apuesta por la formalización. ● Expobar 2025 – edición Fusión reunirá en Bogotá y Santa Marta a empresarios, marcas, autoridades y expertos internacionales para impulsar la profesionalización del entretenimiento nocturno. ● Asobares y los líderes del sector presentarán durante la feria nuevas rutas de capacitación, empleo nocturno y sostenibilidad para fortalecer el futuro del gastroentretenimiento en el país. Entre copas, risas y música, se percibe el pulso de una industria que ha resistido apagones, reformas y nuevas tendencias. Los bares colombianos viven una etapa de transformación: menos improvisación, más estrategia y una apuesta creciente por la formalización y la sostenibilidad. Según datos de Asobares, durante el primer semestre de 2025 el sector de bares, restaurantes y actividades afines registró un crecimiento real del 1,9 % en ingresos, con un valor agregado de $20,9 billones, y una leve recuperación del empleo. Aunque dos de cada tres trabajadores siguen en la informalidad, el subsector de bares y discotecas destacó con un aumento del 13,6 % en ocupación y 64,3 % en ingresos promedio. Sin embargo, la reforma laboral trajo nuevos desafíos. El aumento de los recargos nocturnos y dominicales obligó a muchos empresarios a reorganizar turnos y reducir personal. Aun así, el sector sigue siendo motor de empleo joven: en Bogotá representa el 44 % y en Santa Marta cerca del 29 %. Pese a los obstáculos, el optimismo no se apaga. Asobares proyecta para el segundo semestre de 2025 un repunte impulsado por la temporada turística, Halloween y las celebraciones de fin de año, con un crecimiento esperado de entre 4 % y 6 % en facturación. Expobar 2025: el punto de encuentro de la noche colombiana En medio de ese panorama llega Expobar Colombia 2025, el evento más importante de la industria nocturna del país, bajo el concepto “Fusión”, con sedes en Bogotá (2 y 3 de diciembre) y Santa Marta (4 de diciembre). Esta edición, con entrada gratuita, reunirá a empresarios, marcas, proveedores, autoridades locales y nacionales en torno a cuatro ejes: profesionalización, innovación, sostenibilidad y articulación público-privada. Bogotá y Santa Marta no son sedes al azar. En la capital, la División 56 aporta el 2,9 % del valor agregado distrital, mientras que en Santa Marta representa el 4,3 % del valor agregado local, con una importante participación juvenil. La feria contará con espacios temáticos como ExpoDJ, que en su edición anterior reunió a más de 1.200 productores, DJs y VJs; Círculo Gastro, especializado en gastronomía 360°; Mix&Shake, dedicado a la mixología y la alquimia; y la primera cumbre de CEOs del gastroentretenimiento en Colombia, donde 50 líderes definirán el futuro del sector. Además, Expobar incluirá conferencias con invitados nacionales e internacionales, laboratorios de talento —en inglés, hospitalidad y seguridad—, lanzamientos y experiencias sensoriales que buscan inspirar una nueva generación de empresarios nocturnos. Cuando la noche se convierte en industria Más que una feria, Expobar 2025 simboliza la madurez de un sector que pasó de la informalidad a construir una agenda empresarial. Como señala Asobares, “apostarle al fortalecimiento de los bares y restaurantes es apostarle al desarrollo económico y social del país”. Entre luces, sonidos y conversaciones, esta cita nacional busca algo más que negocios: convertir los datos en política, el talento en oportunidades y la noche en motor de desarrollo. Así, cada barra, cada escenario y cada mesa se transforman en el reflejo de un país que quiere vivir, crear y trabajar las 24 horas.

  • ARCHIVOS DEL SILENCIO Y VOCES DE LA DIVERSIDAD.

    Por: Efraín César Marino Rincón Presidente de Corprensa Colombia @corprensacol @efrainmarinojr En los pasillos solemnes del Archivo General de la Nación, donde reposan los silencios más antiguos del país, una obra levanta la voz sin necesidad de pronunciar una sola palabra. La exposición Archivos del Silencio y Voces de la Diversidad, del Maestro Jhon Fitzgerald Serna, no solo interpela la memoria: la remueve, la desnuda y la obliga a enfrentarse con aquello que Colombia ha intentado ocultar bajo capas de burocracia y olvido. Entre fotografías intervenidas, documentos rescatados y objetos que parecen cargados de un pulso propio, hay una pieza que domina el espacio por su crudeza y su verdad: la escultura en hierro IRREPARABLE. No es un simple montaje artístico, es una herida abierta en medio de la sala; una metáfora oxidada que recuerda uno de los capítulos más atroces del conflicto: el reclutamiento forzado de niños por parte de las FARC. IRREPARABLE se alza como un cuerpo fragmentado, quebrado en su inocencia. El hierro, frío y contundente, evoca la rigidez de un destino impuesto, una vida interrumpida antes de tiempo. Al acercarse, el visitante siente que la obra respira desde una ausencia; que cada arista, cada borde y cada soldadura guarda el eco de una infancia arrebatada. No hay ornamentos, no hay consuelo: solo la verdad desnuda de lo que nunca debió ocurrir. Fitzgerald, logra lo que pocos artistas se atreven: convertir la memoria del dolor en un objeto que no busca conmiseración, sino conciencia. IRREPARABLE no acusa con estridencia; duele en silencio, con la contundencia de lo irrevocable, y es precisamente en ese silencio donde se hace más poderosa; En un país acostumbrado a pasar de largo frente al sufrimiento ajeno, esta escultura obliga a detenerse, a mirar de frente lo que tantas veces se ha tratado de minimizar. El resto de la exposición dialoga con esa misma esencia, voces diversas, cuerpos excluidos, identidades que caminaron a contracorriente de los discursos oficiales; Pero IRREPARABLE funciona como un corazón metálico que late en el centro de la muestra, recordándonos que ninguna sociedad avanza si no se atreve a nombrar su propio daño. Archivos del Silencio y Voces de la Diversidad no es solo una exposición; es una lectura crítica de país, una radiografía afectiva de aquellos que fueron empujados a la sombra. Fitzgerald, fiel a su lenguaje íntimo y sutil, no grita… pero cada una de sus obras retumba con una fuerza que no se puede ignorar. La invitación queda abierta: el público puede visitar esta muestra en el Archivo General de la Nación, un espacio que hoy respira memoria, arte y verdad desde el silencio que incomoda, pero también despierta.

  • LOS NUEVOS TALENTOS: LOS GRANDES GANADORES DE LOS BNTV AWARDS 2025.

    La noche más esperada por el talento colombiano brilló con fuerza en el Centro de Eventos TRILOGÍA, donde se celebró la gran gala de los BNTV AWARDS 2025, una producción de Bogotá Nocturna TV Media Comunicaciones, que año tras año se consolida como la plataforma más importante de visibilización para los artistas emergentes, gestores culturales e influenciadores del país. Desde el Máster Class, Rueda de Prensa, Cóctel de Gala, Final Infantil y Juvenil, Revelación de Nominados en Pantallas Gigantes, Limusinas, la Red Carpet, Show Case y la Entrega del Galardón BNTV AWARDS, el evento fue un derroche de talento, moda, música y emoción, cada presentación y premiación reafirmó el compromiso de BNTV con las nuevas generaciones del arte colombiano, estos fueron los GANADORES BNTV AWARDS 2025 • Mejor Artista Revelación Extranjero: Kike Hernández • Mejor Artista Revelación Urbana: Mike Riveros • Mejor Artista Revelación Pop: Eimy Castañeda • Mejor Artista Revelación Popular: Angie García • Mejor Artista Revelación Fusión: Arbby • Mejor Artista Revelación Callejero: Tony Tazgo • Mejor Artista Revelación Rock Alternativo: Marco Feng • Mejor Artista Revelación Cristiana: Davi Drod • Mejor Artista Revelación Vallenato: Andrés López • Mejor Artista Revelación Salsa: Mar Caribe • Mejor DJ Revelación: Shaeli • Mejor Video Revelación: Déjame Llorar – Alejandro Vega • Mejor Canción Revelación: La Hamaca – Negrin El Potente • Mejor Manager de Nuevos Artistas: Davinci • Mejor Influencer Revelación: Soy Mariscos • Mejor Actriz o Actor Revelación: Shanaia • Mejor Compositor Revelación: Zafat • Mejor Artista Revelación Juvenil: Lore Cardona • Mejor Artista Revelación Infantil: Mariana Sastre • Mejor Presentadora Infantil: Alisson Cárdenas • Mejor Performans Revelación: Sebastián Sánchez (Yo Me Llamo Dálmata) • Mejor Artista Revelación LGBT: Francis Carolina • Mejor Fotógrafo de Nuevos Artistas: Luis Quintanilla • Mejor RRPP de Nuevos Artistas: Alejandro Londoño • Mejor Jefe de Prensa de Nuevos Artistas: Carolina Cubides • Mejor Empresario de Nuevos Artistas: Alexander Bernal En la categoría de Mejor Artista Revelación con Proyección Internacional los destacados fueron : Alejandro Ayala, Erika Toro, Ángel Guaca, Krys Bro, Daqian, Chema, Daniel Chebair, Nico Becerra, Joan Hernández, Lalie García, Ranfi Rivas, Valeria Vanila, Yo Me Llamo Dean Martin, Yo Me Llamo Bob Marley, Yo Me Llamo Rafael Orozco, Yo Me Llamo Paquita la del Barrio Igualmente se estrego un reconocimiento como Embajadores Culturales y una invitación al Desfile Colombiano de New York el próximo año 2026 a: Jota Mendoza, Cristian Bernal, Deian, Moragon, Chelo In Da House, Jackson El Mutante, Melix Pabón y Dago Lozano Tres grandes artistas fueron la inspiración y fueron galardonados por el público con el Galardón Dorado “Ejemplo para los Nuevos Artistas” y ellos fueron : Aura Cristina Geithner, Sebastián El Coyote y Adolescentes de Venezuela Para cerrar con broche de Oro, por primera vez se estrego el Homenaje “A TODA UNA VIDA” a: Edilberto Pinzón “Minútico Show”, por más de 50 años de trayectoria artística, dedicados a la cultura, la sonrisa y la formación de nuevas generaciones de artistas. En un gesto simbólico, el Centro Comercial Neos Centro proyectó en sus pantallas gigantes los nombres de los nominados, al mejor estilo de Times Square, celebrando con orgullo el arte y la juventud creadora de Colombia. “Es la oportunidad que los artistas emergentes esperan todos los años, donde se visibiliza a los invisibles. Aquí muy seguramente están nuestros futuros Juanes, Shakira, Carlos Vives, J Balvin o Maluma. Ellos también fueron emergentes y necesitaron de alguien que los apoyara y les dijera que vienen haciendo bien las cosas”, puntualizó Efraín Marino, director de los BNTV AWARDS. LOS NUEVOS TALENTOS: LOS GRANDES GANADORES DE LOS BNTV AWARDS 2025. La organización de los BNTV AWARDS 2025 agradece a sus aliados estratégicos y patrocinadores que hicieron posible esta gran noche: Sayco – Asobares – FUGA – Magic Events – Limusinas Premium – Centro Comercial Neos Centro – Corprensa Colombia – LatamLy- Praga Design – Accesorios Alice – Multigrasas de Colombia – Expolicores – History Récords – Show Times Récords – Daripix Récords – El Sitio – Trilogía Centro de Eventos y a todos los medios de comunicación, empresarios y agencias que acompañaron este proceso de impulso al talento emergente.

  • SE MUEVE EL AJEDREZ POLÍTICO Y PUEDE HABER UN JAQUE MATE.

    Por: Efraín Marino – Presidente Corprensa Colombia @efrainmarinojr Hay días, por no decir siempre, en que la política parece un tablero de ajedrez. Las piezas se mueven despacio, se estudian, se tantean, se anticipan dos, tres o más movimientos… hasta que en una jugada, solo una, cambia todo el juego. Eso acaba de pasar en Colombia tras la consulta interna del Pacto Histórico. El triunfo de Iván Cepeda no solo le dio un nuevo aire al progresismo, sino que también puso a girar el tablero completo, en silencio, empezó la partida hacia el 2026. La izquierda, que parecía perder el impulso que la llevó a Palacio hace dos años, ha recuperado algo de orden; la estructura sigue viva, aunque la emoción ya no es la misma, el fuego del 2022 se apagó un poco, pero las brasas siguen calientes, solo falta un poco de viento y en política sopla frecuentemente Mientras el Pacto recompone filas, la derecha atraviesa una tormenta interna, hay demasiados liderazgos, o para mi concepto “muchos egos”, para tan pocos votos consolidados, cada sector jala hacia su orilla: los conservadores buscan identidad, los liberales coquetean con el centro, y el uribismo intenta renacer con un heredero que no viene de sus bases y eso genera picazón entre los caciques políticos. La liberación judicial de Álvaro Uribe Vélez, su líder más emblemático, agitó el tablero como un relampago, volvió la esperanza a su base, sí, pero también el rechazo en el otro extremo. Uribe es una figura que une y divide con igual fuerza, su regreso puede reavivar el fervor de los fieles, pero también despertar a ese voto silencioso que vota “en contra”; como se viene votando las últimas décadas, y si la derecha no logra una causa común, sus votos podrían dispersarse como piezas sueltas sobre un tablero sin estrategia, en un país de rondas electorales, de “compra y venta de votos y de conciencias”, esa dispersión podría ser letal. En el frente progresista, Iván Cepeda representa otra forma de hacer política: menos estridente, más reflexiva, más institucional, su perfil, aunque polémico, ha sido siempre muy político y sabe nadar en esas aguas, puede atraer a sectores moderados que se alejaron del petrismo, sin romper con las banderas sociales. Pero hay un factor adicional: el eventual respaldo de Carolina Corcho y Daniel Quintero, si ambos se suman, el Pacto podría recuperar la narrativa de cambio, esta vez con rostros distintos. Corcho, con su discurso técnico y social, y Quintero, con su conexión emocional con el pueblo, podrían aportar mas de un millón de votos adicionales, y sobre todo, un mensaje de unidad; a veces no se trata solo de sumar votos, sino de volver a encender una llama. Vamos a especular con los guarismos y cifras que a todos les gusta: Las matemáticas políticas nunca son exactas, pero dejan entrever tendencias. Con base en los 22,6 millones de votantes que participaron en la segunda vuelta de 2022, el país podría enfrentar tres posibles panoramas en 2026: 1. Derecha dividida: el Pacto Histórico alcanzaría cerca del 34 % (7,7 millones de votos), suficiente para colarse a segunda vuelta. 2. Derecha unida: podría subir al 45 % (10,2 millones), mientras el Pacto bajaría a 30 % (6,8 millones). Habria segunda vuelta 3. Alianza Corcho–Quintero–Cepeda: el bloque progresista podría recuperar terreno y llegar al 38 % (8,6 millones) frente a una oposición con 40 % (9 millones). También tendríamos segunda vuelta. El mensaje es claro: la unidad —no la ideología— será el jaque mate del 2026. La derecha podría perder por dispersión. La izquierda, por cansancio. La consulta del Pacto fue más que una elección: fue una radiografía del momento político, la izquierda conserva estructura, la derecha conserva base, y el centro sigue buscando voz; pero el país ya no es el mismo. Petro no estará en la boleta, y el voto joven —el que vibra más que razona— será decisivo. Colombia entra en una transición de liderazgo, y el electorado ya no busca solo promesas: busca certeza, carácter y resultados, el reto, para todos, será conquistar la confianza sin recurrir al miedo, ganará quien sepa hablarle al ciudadano común, no al fanático. En suma; El ajedrez político se mueve, cada jugada revela ambición, estrategia o desesperación. El país observa con una mezcla de escepticismo y esperanza, porque más allá de los colores, todos saben que lo que está en juego no es solo quién gobierna, sino qué rumbo tomará Colombia en la próxima década. Aún no hay jaque mate, pero alguien ya movió el alfil, y el rey empieza a sentirse acorralado.

  • Neos Centro: la Navidad que empieza a soñarse en septiembre.

    Redacción: @corprensacol “Desde septiembre se siente que viene diciembre” no nació en un centro comercial ni en un anuncio publicitario, sino en la radio, en esa voz cercana que sabe leer el pulso del pueblo. Fue hace más de 30 años, en la emisora Olímpica Stereo Barranquilla donde, de la mano del productor Miguel Char, del entonces director Andy Pérez y del gerente nacional Rafael Páez, la frase salió al aire por primera vez. Lo que parecía un guiño creativo terminó convertido en un patrimonio cultural no escrito, una especie de himno que anuncia que la Navidad ya anda rondando, aunque el calendario apenas marque septiembre. Ese legado lo retomó el Centro Comercial Neos Centro, que este año decidió darle cuerpo y escenario a la tradición. Su estrategia de abrir la temporada navideña desde el noveno mes no fue un gesto frío de mercadeo, sino un acto simbólico que une la nostalgia, el comercio y la emoción. Los pasillos iluminados se convirtieron en escenario de un concurso al Papá Noel más creativo, una puesta en escena que arrancó sonrisas y ovaciones. La fiesta se encendió todavía más con el sabor de Los 50 de Joselito, quienes llevaron a las familias a bailar al ritmo del tropical navideño, y con la voz juvenil de Nico Hernández, que conquistó con frescura a grandes y chicos. El propio gerente del centro comercial, Yansen Estupiñán, resumió la apuesta con palabras que reflejan la esencia de la campaña: “Estamos preparados para la temporada navideña, ofreciendo los mejores productos y buen precio para la demanda de clientes de esta temporada, nos adelantamos para prestar un mejor servicio”. Una declaración que no solo transmite confianza, sino que conecta con el sentir de un país que entiende diciembre como el corazón de su economía y de sus tradiciones. Basta recorrer las calles de San Victorino, en Bogotá, para entenderlo. Allí, en apenas tres manzanas del centro de la capital, se mueve un caudal humano que parece interminable: más de 1,2 millones de compradores en diciembre, según los comerciantes de la zona. En esos madrugones que empiezan desde las 4 de la mañana, los pasillos se llenan de vida, de rebusque y de esperanza. Las cifras hablan por sí solas: cerca del 70 % de las ventas anuales de muchos comerciantes se concentra entre septiembre y diciembre, generando alrededor de 30 mil empleos temporales, entre vendedores, cargadores, modistas y hasta músicos callejeros que ambientan la jornada. El sector textil, junto con los juguetes y la decoración, lidera las ventas: cada diciembre, San Victorino distribuye más de 10 millones de prendas hacia distintos rincones del país, desde el Atlántico hasta el Amazonas. Para muchos pequeños empresarios, diciembre no es solo una fecha comercial, es la diferencia entre sostener un año de esfuerzo o perderlo todo. Por eso, la frase “desde septiembre se siente que viene diciembre” no es solo un eslogan alegre, es también un retrato de la economía popular que se adelanta al tiempo porque sabe que en estos meses se juega la supervivencia. Neos Centro entiende ese pulso, y por eso se alinea con el sentimiento colectivo: la Navidad no empieza en diciembre, sino en el corazón de la gente cuando las primeras luces se encienden y la música empieza a sonar. Adelantar la celebración no es apresurar el calendario, es prolongar la esperanza, darle más tiempo a la alegría y abrir más espacio al encuentro. Así, el centro comercial no solo decora sus vitrinas, sino que hace un homenaje a la radio colombiana, a esa frase que nació en Barranquilla y se propagó como un río sonoro hasta convertirse en tradición nacional. Y también honra al comerciante de San Victorino, al vendedor de buñuelos en la esquina, al padre que se disfraza de Papá Noel, a la madre que madruga a escoger ropa para sus hijos. Porque la Navidad, en este país, no cabe en un mes: se vive como una espera colectiva, como una llama que empieza a encenderse en septiembre y que solo se apaga con la llegada del nuevo año. En palabras de Yansen Estupiñán, gerente de Neos Centro: “Queremos ser el lugar donde las familias encuentren no solo compras, sino también experiencias, recuerdos y unión; un punto de encuentro que los acompañe en cada diciembre y que les recuerde que aquí, siempre, la Navidad comienza antes”.

  • EL ECO LATINOAMERICANO DEL "I HAVE A DREAM".

    Por: Efraín Marino Rincón @efrainmarinojr - Presidente de Corprensa Colombia Aquella tarde del 28 de agosto de 1963, el calor en Washington se mezclaba con la multitud que esperaba escuchar al reverendo Martin Luther King Jr. , desde las escalinatas de mármol del monumento a Lincoln, levantó la voz con un timbre que parecía traer ecos de profetas antiguos: “I Have a Dream”. No fue un discurso para adornar la historia, fue un río de palabras que nacía del dolor y desembocaba en la esperanza; un llamado para que un día los hijos de los esclavos y los hijos de los esclavistas pudieran compartir el mismo pan en la misma mesa. King no hablaba solo de derechos raciales, hablaba de dignidad, hablaba del derecho de cada ser humano a existir sin cadenas. Seis décadas después, ese eco todavía viaja, y cuando toca suelo latinoamericano se encuentra con un paisaje distinto, pero igual de herido. Aquí no se trata de segregación racial, sino de otras formas de esclavitud: corrupción que devora, desigualdad que hiere, violencia política que acalla, autoritarismos que se disfrazan de democracia. En este continente también se sueña, aunque tantas veces el sueño se marchita en espejismos. Hablamos de justicia social, pero la justicia siempre parece desviarse hacia los mismos poderosos; decimos libertad, pero la libertad se vuelve un privilegio; exigimos derechos, pero quienes los reclaman suelen pagar con el exilio, con el silencio o con la vida. Colombia aún vela a sus líderes sociales caídos, Venezuela, Cuba y Nicaragua cargan con el peso de gobiernos que se aferran como si fueran eternos, y México, Brasil y Argentina ven cómo la corrupción se desliza como óxido sobre el hierro, corroyendo la confianza en sus instituciones. King pedía que la justicia corriera como un río impetuoso, pero aquí ese río se seca en los desiertos de la desigualdad o se tuerce hacia los cauces del poder. Su discurso incomoda porque nos recuerda que soñar no basta; hay que transformar. King sabía que lo podían matar, y lo mataron, pero aún así se negó a callar. Nosotros, en cambio, solemos resignarnos, repetimos con desgano el “así es la política” y dejamos que el conformismo nos duerma. El gran desafío de Latinoamérica es atreverse a soñar juntos; no con sueños prestados por caudillos ni con consignas que se disfrazan de revoluciones, sino con la certeza de que un niño pueda crecer sin miedo, que la salud y la educación dejen de ser lujos, que disentir no se pague con sangre. Martin Luther King hablaba desde la fe y desde la ciudadanía, y esa mezcla lo convirtió en faro, en profeta y en hombre. Nosotros necesitamos recuperar esas voces que sacuden, esas palabras que incomodan, esos sueños que no se negocian. El día en que nuestros pueblos comprendan que la política no es botín, sino servicio, ese día el eco de aquel “I Have a Dream” hallará refugio en estas tierras. Hasta entonces, el sueño de King seguirá llamándonos como un río subterráneo, recordándonos que no basta con dormir y soñar, que llegó la hora de despertar y hacerlo realidad.

  • Inclusión y diversidad empresarial, ejes del desarrollo en la Región Caribe dice Cámara de la Diversidad.

    Con la participación de más de ciento representantes de empresas, sector público, academia y organizaciones sociales, la Cámara de la Diversidad de Colombia realizó el pasado jueves 28 de agosto en la sede de PROMIGAS el encuentro empresarial “Inclusión Empresarial en la Región Caribe”. El evento se consolidó como un escenario de diálogo y reconocimiento a las empresas que vienen apostándole a la diversidad como motor de desarrollo. Durante la jornada, Eduardo Ramos, vicepresidente de la Cámara, entregó un reconocimiento a Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, por el compromiso del grupo con las iniciativas de inclusión en la región. La Cámara, que actualmente reúne a más de 650 empresas a nivel nacional, considera que la diversidad y la inclusión son mucho más que un compromiso social: constituyen una fuente de innovación, creatividad y rentabilidad empresarial, claves para la competitividad en el Caribe y en el país. El abogado barranquillero Ricardo Montenegro Vásquez, director de asuntos públicos territoriales de la Cámara de la Diversidad, en su intervención expuso los desafíos que persisten en materia de inclusión de comunidades afrodescendientes, pueblos indígenas, mujeres, población LGBTIQ+ y personas migrantes. “El chiste deja de ser gracioso cuando el objeto de la burla soy yo”, advirtió, al referirse a cómo la discriminación suele disfrazarse de humor, afectando la cohesión social. Hizo un llamado a articular esfuerzos y recursos entre empresas, Estado y sociedad civil para garantizar condiciones más equitativas y aprovechar el potencial económico y humano de la región. El encuentro cerró con un panel empresarial en el que participaron desde Cartagena la empresa Essentia del grupo Ecopetrol y Promisol del Grupo Promigas, compañías que compartieron sus avances en inclusión con el acompañamiento de la Cámara. Entre el público se destacó la presencia de mujeres wayuu, jóvenes, empresarios de la moda, además de funcionarios de la Gobernación del Atlántico y de la Secretaría de Desarrollo económico de la Alcaldía de Barranquilla. En la jornada también se destacó el reciente reconocimiento internacional otorgado en Las Vegas (EE. UU.) por la NGLCC, que designó a la Cámara de la Diversidad de Colombia como la mejor cámara de su tipo en el mundo. Este galardón refuerza su agenda de expansión territorial encabezada por el abogado Montenegro.

  • LA LEY DE LOS TERCIOS : ¿democracia comunicacional o nuevo botín electoral?

    Por Efraín Marino @efrainmarinojr En el papel suena impecable, casi como una fórmula matemática que promete justicia: repartir la pauta oficial en tres porciones iguales, una para los medios públicos, otra para los privados y una más para los comunitarios. Un 33, un 33 y un 34. La llamada ley de los tercios fue pensada para abrir el espectro, romper monopolios y dar voz a quienes históricamente fueron condenados al silencio. Pero la política, como la vida, no siempre respeta las matemáticas. Y ahí es donde la ecuación empieza a tambalear, sobre todo en épocas de elecciones, cuando la publicidad estatal se convierte en un instrumento de poder, un recurso que se reparte con la lógica del premio y el castigo. Ecuador fue uno de los primeros en dar el salto. En 2022 reformó su Ley de Comunicación y fijó una regla inédita: 34% de la pauta para los medios comunitarios, 33% para los públicos y 33% para los privados. El mercado publicitario de ese país movió en 2023 cerca de 481 millones de dólares, y aunque la pauta oficial es apenas una fracción, para una radio barrial de Quito o una emisora campesina en Loja puede ser la diferencia entre sobrevivir o desaparecer. Los informes provinciales ya muestran contratos siguiendo esa lógica: en Guayas, por ejemplo, los presupuestos de comunicación pública se ejecutaron aplicando la ecuación exacta. El modelo existe y funciona. En Argentina, la ley de medios de 2009 planteó el reparto del espectro en tercios: un pedazo para privados, otro para estatales y otro más para organizaciones sociales. Una reforma que generó debate, aplausos y rechazos, pero que nunca se trasladó a la distribución del dinero. En la práctica, los grandes grupos y, más recientemente, las plataformas digitales siguen llevándose la mayor parte de la torta publicitaria. Bolivia fue más atrevida: dividió el espectro con porcentajes fijos para el Estado, para privados, para radios comunitarias y para pueblos indígenas. Un diseño que reconoció la diversidad, aunque tampoco aterrizó en la pauta oficial. El caso uruguayo es distinto. Allí la norma no habla de tercios, sino de territorios: al menos 20% de la pauta debe ir al interior del país, con mínimos por departamento. Es un mecanismo que busca descentralizar, quitarle poder a la capital y fortalecer las voces locales. Un recordatorio de que no hay un único camino para corregir desigualdades en la comunicación. La teoría parece noble. El riesgo es lo que ocurre cuando aterriza en países como Colombia, donde la pauta oficial supera los cientos de miles de millones de pesos cada año y donde los gobiernos han usado esos recursos para premiar a medios amigos y castigar a los críticos. En época electoral, un tercio “comunitario” podría convertirse en un festín para operadores disfrazados de líderes barriales. Bastaría registrar un NIT, montar un portal o prender un micrófono alquilado para quedarse con un contrato. En lugar de empoderar a las radios veredales y a los periódicos locales, la ley terminaría engordando el clientelismo con el sello de “comunitario”. Colombia cuenta con más de 600 emisoras comunitarias reconocidas por el Ministerio de las TIC, la mayoría sostenidas con rifas, bazares y trabajo voluntario. Una ley de tercios sería, en teoría, un salvavidas. Pero si no se rodea de reglas claras, veeduría ciudadana y transparencia radical, la medicina puede resultar más tóxica que la enfermedad. La pauta pública no puede ser vista como un botín. La verdadera discusión no es si repartimos en 33, 33 y 34, sino cómo blindamos la comunicación frente a la manipulación electoral. Cómo hacemos para que la voz de una emisora campesina no termine convertida en eco de un candidato, sino en lo que siempre debió ser: la expresión genuina de su comunidad.

  • CORPRENSA COLOMBIA ENTREGÓ CONDECORACIONES HONORIS CAUSA Y DIÓ LA BIENVENIDA A NUEVOS PERIODISTAS EN EL MARCO DE LA CELEBRACION DEL DÍA NACIONAL DEL PERIODISTA

    COMUNICADO DE PRENSA     Bogotá D.C., 16 de agosto de 2025. (Oficina de Comunicaciones vía: @corprensacol).  – En un emotivo acto realizado el pasado viernes 15 de agosto, la Corporación de Prensa de Colombia – Corprensa Colombia, rindió homenaje a destacados líderes cívicos,  culturales y defensores de las expresiones comunitarias; con la entrega de la condecoración Honoris Causa, en reconocimiento a su labor social, comunitaria y aporte al desarrollo cultural del país.   La ceremonia se llevó a cabo en el simbólico Salón de la Constitución del Congreso de la República, en el marco de la celebración del Día Nacional del Periodista, según lo establecido en la Ley 918 de 2004, que fija el 4 de agosto como fecha oficial en Colombia para honrar la labor de los comunicadores y trabajadores de los medios de información.   Durante el evento, además de los reconocimientos a los líderes, Corprensa Colombia brindó una cálida bienvenida a los nuevos periodistas que ingresan a la organización, exaltando la importancia de fortalecer la ética, la objetividad y el compromiso con la verdad en el ejercicio periodístico; entre ellos destacamos la vinculación como Miembro Honorario del gran periodista Daniel Rincón vicepresidente de la Asociación Colombiana de Locutores ACL.   En el mismo escenario, el Senador de la República José Vicente Carreño impuso la condecoración del Senado en la categoría Orden Gran Caballero a las personalidades:   Dr. Pedro Zerpa Dra. Diego Bello Dr. Rafael Macea Dra. Claudia Higuera   Estas distinciones resaltaron su trayectoria profesional, compromiso ciudadano y aporte a la sociedad colombiana desde distintos campos del saber y apoyo a la prensa independiente.   Uno de los momentos más sentidos de la jornada fue la entrega de un galardón póstumo a la excelencia periodística en honor al periodista fallecido Luis Erasmo Guaqueta Ángel, quién fuera vicepresidente de Corprensa Colombia; recordado por su ética, vocación y entrega al oficio. El acto estuvo acompañado de un minuto de silencio, mientras una trompeta militar interpretaba la marcha fúnebre en memoria de los periodistas y líderes caídos. El homenaje se extendió de manera especial al senador Miguel Uribe Turbay, quien en vida fue miembro honorario de Corprensa Colombia y cuya ausencia dejó un profundo vacío en el gremio.   Asimismo, se otorgó a reconocidos gestores cívicos, culturales y empresariales una condecoración internacional en el grupo de Embajador Cultural, distinción entregada conjuntamente por el Centro Cultural Colombiano Internacional y Corprensa Colombia, resaltando su labor en la promoción de la identidad, la cultura y el nombre de Colombia en el mundo; entre ellos a la lideresa Yalenis Mazón y al Senador Carlos Alberto Benavides Mora, presidente del partido Polo Democrático, por su ardua labor en Montería con el programa de los “sin techo” que ofrece vivienda popular a las poblaciones más necesitadas.   Para cerrar la conmemoración, se vivió un espacio de fraternidad con un momento musical donde los artistas “Yo me llamo Dean Martin” y Móragon deleitaron a los asistentes. Entre una copa de vino, fotografías para el recuerdo y entrevistas concedidas a los medios de comunicación, se consolidó un ambiente de integración que selló con éxito la jornada.   El presidente de Corprensa Colombia destacó que esta conmemoración no solo es un homenaje a los comunicadores, sino también un espacio para reafirmar la responsabilidad social del periodismo como pilar de la democracia a través de los líderes cívicos y gestores culturales como voz de las comunidades.   Con la entrega de la condecoración Honoris Causa, las distinciones del Senado de la República, los homenajes póstumos, los reconocimientos  internacionales y la integración de nuevas voces al gremio, Corprensa Colombia ratifica su compromiso con la formación, defensa y dignificación de la prensa en Colombia.   Contacto de prensa: Oficina de Comunicaciones – Corprensa Colombia Correo: corprensaindependiente@gmail.com Tel: [+57 315 705 4927] www.corprensacolombia.com

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