EL PETRONIO ALVAREZ SE TOMÓ A BOGOTÁ... Y EL PACÍFICO PUSO A BAILAR A LA CAPITAL.
- EFRAIN MARINO
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Por Efraín Marino | Corprensa Colombia – Bogotá Nocturna

Bogotá amaneció con sabor a Pacífico, con el sonido del cununo, la guasá y la marimba, con los colores de las telas afro, con el aroma de la cocina tradicional y con esa alegría que parece nacer de las entrañas de una tierra que ha aprendido a convertir el dolor en resistencia…
¡El Petronio Álvarez se tomó a Bogotá!
Y esta vez no llegó a la capital simplemente como un festival, llegó con una historia detrás, con una razón poderosa y con un mensaje que va mucho más allá de la música.
El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, cuya edición número 30 estaba prevista en Cali, tuvo que enfrentar la suspensión de sus actividades después del terremoto del pasado 10 de agosto. Lo que parecía convertirse en otra pérdida para artistas, artesanos, cocineros, diseñadores, emprendedores y portadores de tradición, terminó encontrando una inesperada respuesta en Bogotá. Y así, Corferias abrió sus puertas para que el Pacífico pudiera volver a respirar.
Desde el 3 y hasta el 20 de septiembre, dentro de la Feria del Hogar, más de 120 portadores y portadoras de tradición llegaron a la capital con sus productos, sus saberes y sus historias, llevando consigo una pequeña pero poderosa representación de esa Colombia profunda que muchas veces conocemos de lejos, pero que cuando la escuchamos cantar nos toca el alma.
En el pabellón 8, segundo nivel, Bogotá se encuentra con la moda afro, las artesanías, los mecatos, los dulces, las joyas, los peinados, las bebidas ancestrales y una gastronomía que tiene en cada preparación la memoria de generaciones.
Y claro… la música tenía que estar presente.
Porque el Petronio no se entiende solamente con los ojos, se entiende con el cuerpo.
Cuando aparece la marimba, cuando el cununo comienza a marcar el pulso y la guasá acompaña el ritmo, algo sucede…
Bogotá deja por un momento su afán, sus trancones, sus edificios, su frío capitalino y comienza a moverse al compás del Pacífico.
Uno de los protagonistas musicales de esta muestra es Patacoré, agrupación ganadora del Petronio 2025 en la categoría de Marimba y Cantos Tradicionales, que llegó con la fuerza de una música que no solamente entretiene, sino que cuenta historias, honra a los ancestros y mantiene viva la memoria de los pueblos del litoral.
Pero quizás lo más importante de esta llegada a Bogotá no está en el escenario… Está en los rostros.
En la artesana que logró sacar adelante su mercancía después del terremoto, en el emprendedor que había invertido sus ahorros para participar en el festival, en el cocinero que preparó sus productos pensando en miles de visitantes, en el músico que tenía lista su presentación y de repente vio cómo todo podía venirse abajo.
La historia de Orfelia Casquete lo resume de manera estremecedora. La artesana estuvo dos días desaparecida después de quedar bloqueada en la carretera entre Buenaventura y Cali por un derrumbe provocado por el terremoto, y terminó llegando a Bogotá para reencontrarse con su oficio y con otros compañeros afectados.
Por eso este Petronio en Bogotá tiene un significado diferente.
Comprar una artesanía, probar un dulce, conocer un diseño, disfrutar una bebida tradicional o sentarse a escuchar una agrupación del Pacífico también puede convertirse en un acto de solidaridad.
La iniciativa nació precisamente como una manera de ayudar a los portadores de tradición que habían realizado inversiones para el festival y que, tras la emergencia, podían quedar económicamente afectados. Bogotá, Cali, Corferias y la Cámara de Comercio de Bogotá unieron esfuerzos para abrir esta vitrina comercial y cultural.
Y aquí aparece una palabra que Colombia necesita recuperar: solidaridad., porque Bogotá no está reemplazando a Cali. Bogotá está abrazando a Cali.
Está diciendo que cuando una región sufre, el resto del país no puede mirar hacia otro lado.
Y mientras el Pacífico se levanta, la capital le presta un escenario, un espacio, una vitrina y, sobre todo, sus brazos.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, invitó a los ciudadanos a acercarse a Corferias, conocer esta oferta cultural y comprar directamente a los productores, como una forma de apoyar su recuperación económica.
Esto es mucho más que una feria.
Es cultura convertida en resistencia.
Es música convertida en memoria.
Es gastronomía convertida en identidad.
Es emprendimiento convertido en esperanza.
Y es Bogotá demostrando que una ciudad también puede ser solidaria a través de la cultura
El Petronio Álvarez nació en Cali, pero estos días su corazón también late en Bogotá, y quizás esa sea una de las grandes lecciones que nos deja esta historia:
la cultura no conoce fronteras… y cuando Colombia se une, hasta una tragedia puede convertirse en una oportunidad para volver a comenzar.
Así que, bogotanos, caleños, visitantes y colombianos todos…
¡Vámonos para Corferias!
Que suenen las marimbas…
Que retumben los cununos…
Que se escuchen las voces del Pacífico…
Que baile Bogotá…
Porque esta vez…
EL PETRONIO ÁLVAREZ SE TOMÓ LA CAPITAL, Y EL PACÍFICO VINO A RECORDARNOS QUE LA ALEGRÍA TAMBIÉN ES UNA FORMA DE RESISTIR.
Corprensa Colombia | Bogotá Nocturna
Periodismo, cultura y memoria… contando las historias que merecen ser contadas.







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