
ECDISIS: CUANDO EL ARTE NOS OBLIGA A MIRAR LA LIBERTAD DESDE DENTRO.
- EFRAIN MARINO
- hace 2 días
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Por Efraín Marino. Presidente de Corprensa Colombia @corprensacol
Hay exposiciones que se recorren con los ojos, otras que se contemplan en silencio y algunas que permanecen mucho tiempo después de abandonar la sala, porque no solo se observan, también se sienten. Eso sucede con ECDISIS, la muestra del Escultor de la Paz que llega al Museo Histórico de la Policía Nacional de la mano del Proyecto Casa Libertad de la Secretaria de Seguridad de la Alcaldía Mayor de Bogotá, una propuesta artística que invita a reflexionar sobre la transformación humana, la dignidad y ese bien invaluable que muchas veces damos por sentado: la libertad.
La palabra que da nombre a la exposición proviene de la naturaleza, la ecdisis es el proceso mediante el cual algunos seres vivos mudan su piel para continuar creciendo, una imagen poderosa que atraviesa toda la muestra y que encuentra eco en cada una de las esculturas expuestas, porque todas parecen hablar de cambio, de resistencia, de cicatrices y de segundas oportunidades, como si cada obra contara la historia de alguien que tuvo que dejar atrás una versión de sí mismo para convertirse en algo nuevo.
En medio del recorrido emerge una pieza que captura la atención desde el primer instante y que, una vez vivida, resulta imposible olvidar. Se trata de Podrías ser tú, una creación del maestro Jhon Fitzgerald Serna, una obra que desafía los límites tradicionales de la escultura y transforma al visitante en protagonista de la experiencia.
No es una obra diseñada para admirarse a distancia, tampoco una pieza que se limite a ocupar un espacio dentro de una sala de exposiciones, es una invitación a cruzar una puerta y a enfrentarse, aunque sea por unos minutos, a una realidad que para muchos permanece invisible.
La estructura, concebida como una celda portátil, permite que quien la visita entre en su interior y experimente una sensación tan sencilla como profunda. Una vez se cierra la puerta, el espacio parece encogerse, el ruido exterior se desvanece, los movimientos se limitan y el tiempo adquiere una dimensión diferente, entonces las rejas dejan de ser un objeto físico para convertirse en una emoción.
Es allí donde la obra revela toda su fuerza.
Porque Podrías ser tú no busca generar lástima ni pretende ofrecer discursos prefabricados, su verdadero valor está en la capacidad de despertar preguntas. ¿Qué sentiríamos si perdiéramos la posibilidad de decidir hacia dónde caminar?, ¿cómo cambiaría nuestra percepción del mundo si nuestra libertad dependiera de una llave en manos ajenas?, ¿qué importancia tendrían las cosas más simples cuando dejaran de estar a nuestro alcance?
El título de la obra funciona como un susurro y como una advertencia al mismo tiempo. Podrías ser tú, tres palabras que obligan a mirar más allá de los prejuicios y que invitan a comprender que detrás de cada historia de privación de la libertad existe un ser humano, una familia, unos sueños, unos errores y unas circunstancias que rara vez conocemos por completo.
Lo más impactante es que durante unos minutos el visitante deja de ser espectador, abandona la comodidad de quien observa desde afuera y se convierte en parte de la obra, experimenta el silencio, la incertidumbre y la sensación de encierro, comprende que la libertad no es un concepto abstracto ni una palabra repetida en discursos institucionales, sino una experiencia cotidiana cuyo valor solemos descubrir únicamente cuando imaginamos la posibilidad de perderla.
En tiempos donde las imágenes pasan a toda velocidad frente a nuestros ojos y donde la atención dura apenas unos segundos, la obra de Jhon Fitzgerald Serna logra algo extraordinario: detener el tiempo. No necesita efectos especiales, pantallas gigantes ni recursos tecnológicos para conmover, le basta una estructura metálica y una verdad universal que atraviesa a todos los seres humanos por igual.
Dentro del universo simbólico de ECDISIS, Podrías ser tú se convierte en una de las piezas más representativas, porque encarna precisamente la esencia de la transformación. Si mudar la piel significa dejar atrás aquello que nos limita para dar paso a una nueva etapa, esta obra nos recuerda que la empatía también exige una transformación interior, una capacidad de mirar al otro sin etiquetas y de reconocer nuestra propia fragilidad.
Al final del recorrido, cuando la puerta vuelve a abrirse y el visitante sale nuevamente al mundo exterior, algo permanece dentro de él. Quizás sea una pregunta, tal vez una reflexión o simplemente una nueva forma de valorar aquello que parecía cotidiano, porque después de vivir la experiencia de Podrías ser tú, la libertad deja de ser una palabra y se convierte en una sensación, y ese, precisamente ese, es el mayor triunfo del arte.







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